INTOLERANCIA A LOS ALIMENTOS
Se denomina alergia alimentaria a la reacción adversa o respuesta alterada del sistema inmunitario de una persona originada por la ingestión, contacto o inhalación de un alimento, a un componente/ingrediente o, incluso, a una traza de un alimento y está causada por proteínas que forman parte de su composición y que se denominan alérgenos o antígenos.
Las intolerancias alimentarias son las reacciones adversas del propio metabolismo, sin participación del sistema inmunológico, ante la ingestión de un alimento o componente de un alimento que está originada por alteraciones en la digestión o metabolismo de los alimentos que, por origen genético o adquirido, impiden la digestión, asimilación y aprovechamiento de algunas sustancias que contienen los alimentos.
Los síntomas que causan las intolerancias alimentarias incluyen trastornos gastrointestinales, cutáneos y respiratorios que a menudo son confundidos con los de alergia alimentaria. La gravedad dependerá de la cantidad de alimentos que se ingieran así como el tiempo de exposición a los mismos. Ante el desconocimiento del origen de los síntomas, los alimentos causantes de la intolerancia se siguen incluyendo en la dieta y la salud se irá deteriorando progresivamente. Por lo que el trastorno gastrointestinal podrá ser más o menos grave.
Existen diferentes factores implicados en el desarrollo de alergias/intolerancias
- Factores ambientales:
- Infecciones, contaminación, toxicidad, etc.
- Hay mayor presencia de individuos alérgicos en países desarrollados.
- Factores del individuo:
- Características inmunológicas: IgE, Th, TR, etc.
- Edad (más frecuentes en niños) y género (más frecuentes en varones).
- Factores genéticos.
Intolerancia a la lactosa.
La lactosa es un azúcar
que está presente en la leche y sus derivados, en muchos preparados
comerciales de uso alimentario y en algunos medicamentos.
Algunas personas, después de
tomar leche o sus derivados, sienten molestias digestivas, como dolor de
vientre, gases o diarrea. Estos son los síntomas más frecuentes que aparecen
cuando existe una intolerancia a la lactosa. Esto ocurre porque en el intestino
delgado falta una enzima (lactasa) que se encarga de su digestión que no es
absorbida y permanece en el intestino grueso, donde es fermentada por las
bacterias del colon.
La intolerancia a la
lactosa es más común en poblaciones asiáticas, africanas,
afroamericanas, nativos americanos y pueblos del Mediterráneo que en
las poblaciones del norte y occidente de Europa. Puede comenzar en diversos
momentos en la vida. En las personas de raza blanca, generalmente comienza a
afectar a los niños mayores de 5 años; mientras que en las personas de raza
negra, la afección se presenta a menudo hasta los dos años de edad.
Ante cuadros de gastroenteritis
aguda, periodos prolongados de tiempo sin comer, enfermedad celiaca y otras
enfermedades del intestino puede aparecer intolerancia a la lactosa. El
tratamiento nutricional consiste en evitar los alimentos que la contengan. En
cualquier caso, es importante conocer el nivel de tolerancia ya que
existen distintos grados de afectación. Es decir, hay muchas personas que
pueden tolerar pequeñas cantidades de lactosa, por eso podemos encontrar que en
alguna ocasión haya personas que no consuman leche pero sí yogures o quesos
curados.
Algunos de
los síntomas son: distensión abdominal, diarrea, heces flotantes,
heces con olor fétido, gases (flatulencia), cólicos abdominales, náuseas,
desnutrición, crecimiento lento y pérdida de peso.
Un aspecto importante a recordar
es que el retiro de los productos lácteos de la dieta generalmente
mejora los síntomas. Sin embargo, no consumir leche en la dieta puede
llevar a padecer insuficiencia de calcio, vitamina D, riboflavina y proteínas.
Por ello es importante buscar otras fuentes de calcio:
- Alimentos ricos en calcio (verduras de hoja,
brócoli, pescados en conserva, pescados que se toman con espinas, cigalas,
langostinos, gambas, almejas, berberechos, almendras, avellanas,
garbanzos…).
- Alimentos enriquecidos.
- Suplementos de calcio
Intolerancia al gluten.
La Enfermedad Celiaca (EC) es una intolerancia
permanente al gluten de trigo, cebada, centeno, espelta, kamut,
triticale y probablemente avena, que se presenta en individuos
genéticamente predispuestos, caracterizada por una reacción inflamatoria, de
base inmune, en la mucosa del intestino delgado, que dificulta la absorción de
macro y micronutrientes. La prevalencia estimada en los europeos y sus
descendientes es del 1%, siendo más frecuente en las mujeres con una proporción
2:1.
Dentro de las manifestaciones clínicas, que suelen ser muy diversas en función de la edad en que se presente la enfermedad, las más frecuentes son diarrea (45-85%) y pérdida de peso (45%). En el caso de la infancia, destacan diarrea, distensión abdominal y retraso en el crecimiento y en los adultos, anemia, osteoporosis y síntomas neurológicos.
Como tratamiento nutricional, se encuentra la dieta exenta de gluten, tanto para pacientes sintomáticos como asintomáticos, la cual debe ser equilibrada en base a sus requerimientos nutricionales de acuerdo con edad, género, peso y talla. Si se realiza correctamente los síntomas mejoran de un 70-95% durante las dos primeras semanas.
La pérdida de peso y la atrofia intestinal pueden contribuir a que se produzca una desnutrición en el paciente por tanto se debe llevar a cabo una dieta hiperproteica y/o hipercalórica dependiendo del grado de desnutrición del mismo.
Aspectos prácticos.
Es fundamental, para las personas
alérgicas a alimentos, leer siempre los ingredientes de los alimentos a los que
se es alérgico para comprobar su presencia y evitar su compra y
consumo. Ante la duda de si contiene o no el alimento o ingrediente al que
se es alérgico, o ante una leyenda de “puede contener trazas de”, evitar su
consumo.
Durante la preparación de los
alimentos en la cocina, es recomendable llevar a cabo unas buenas prácticas:
- Eliminar totalmente del menú el alimento que pueda
producir alergia o intolerancia, tanto el alimento en sí como ingredientes
de los platos a preparar.
- Tener siempre visible las etiquetas de los
alimentos con los que se cocina y no vaciar su contenido en botes
distintos a sus envases.
- No utilizar productos envasados que no estén
etiquetados.
- Cocinar primero la comida del alérgico o del
intolerante para evitar contaminaciones cruzadas y siempre con aceite
nuevo y cacerolas limpias.
- No usar el aceite que se ha utilizado para freír
otros alimentos que pueden contener el alimento o ingrediente al que se es
alérgico o intolerante.
- El guante de látex no es adecuado para la práctica
alimentaria por el riesgo de originar reacciones alérgicas en los
consumidores. Es preferible usar las manos desnudas y lavarlas
constantemente.
- Higienizar cuidadosamente todas las zonas de
trabajo para evitar contaminaciones cruzadas.
- Almacenamiento correcto de los alimentos en la
nevera y en los armarios para no provocar contaminación cruzada.
¿Y en el colegio?
Durante la presencia de los niños
en los colegios y en actividades extraescolares con posibilidad de ingerir
alimentos, es recomendable llevar a cabo las siguientes prácticas:
- Los datos de cada niño alérgico a alimentos
figurarán en una ficha con toda la información relevante.
- Los padres deben facilitar un contacto telefónico
operativo en cualquier momento y es conveniente una indicación del Centro
de Asistencia al que desean consultar si fuera preciso.
- Al menos dos personas en la escuela, el tutor y
alguien más, deben responsabilizarse de conocer la situación y estar
entrenadas para controlarla. Estarán perfectamente localizadas y deben
figurar en la ficha del niño que estará en un lugar accesible (ej: clase,
comedor, etc.).Esto se tendrá en cuanta también en excursiones, autobuses
escolares, desplazamientos, etc.
- En pacientes con cuadros graves previos puede ser
necesaria una identificación permanente de su alergia mediante chapa en colgante
o brazalete.
- La indicación de administrar medicación debe
figurar por escrito especificando nombre, dosis, vía de administración y
frecuencia.
- La administración de algunas medicaciones de
emergencia, aunque resulta sencilla, necesita un entrenamiento previo.
(ej: autoinyector de adrenalina).Debe constar siempre indicación médica y
autorización paterna.
- Recordar que las circunstancias en que se pierde la
rutina diaria son las que motivan con más frecuencia problemas (fiestas,
viajes, cambios).
El protocolo de actuación
ante una reacción alérgica en la escuela se puede seguir en el
siguiente enlace
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