ALCOHOL
El alcohol es otra de las
drogas de abuso más consumidas en nuestro país. De hecho, el consumo de
alcohol es un hábito fuertemente arraigado y culturalmente aceptado por la
mayoría de los países occidentales. Su consumo se asocia a diversión y momentos
de ocio, considerando que ayuda a superar la timidez y mejora las relaciones
con los demás.
Numerosos estudios han
relacionado el consumo moderado de alcohol (vino, cerveza o sidra) con un menor
riesgo de padecer algunas enfermedades, lo que plantea la dificultad importante
de definir el concepto de “cantidad moderada” de forma correcta. Se considera
un consumo moderado de alcohol aquel que no alcanza los 20-25 g de etanol/día
en mujeres y 25-30 g de etanol/día en varones (alrededor de 2 copas de vino o
dos cañas de cerveza al día).
El alcohol se convierte
en una amenaza cuando se consume en una cantidad excesiva. La influencia
que el alcohol ejerce sobre el estado nutricional de un individuo va a depender
no sólo de una determinada predisposición genética de mayor o menor
susceptibilidad al alcohol, sino de la ingesta del alcohol (cantidad y periodos
de consumo de la bebida), del daño tisular provocado por el mismo y la propia
alimentación del individuo. Las personas con alcoholismo crónico suelen
consumir una dieta desequilibrada, es común encontrar en este grupo cuadros de
malnutrición primaria o secundaria, debidos a la reducción de la ingesta
habitual de nutrientes o a la inadecuada digestión y absorción de los mismos.
Si la ingesta de alcohol supera el 30% del aporte calórico total, es habitual
que se reduzca de forma significativa la ingesta de hidratos de carbono,
proteínas y lípidos y que la ingesta de vitaminas y algunos minerales se
encuentre por debajo de los valores recomendados.
Una buena alimentación puede
disminuir los efectos directos e indirectos del alcohol. La ingestión
de alcohol, cuando se produzca, debe ir acompañada simultáneamente de ingesta
alimentaria para evitar picos elevados de alcoholemia.
El valor calórico del alcohol es
de aproximadamente 7 kcal/g siendo algo superior en las bebidas alcohólicas en
su conjunto, ya que en este caso el valor calórico puede ser más elevado
dada la presencia de azúcar en algunas de estas bebidas. Respecto al aporte de
nutrientes es prácticamente nulo, pues solo la cerveza contiene pequeñas
cantidades de vitaminas (especialmente del grupo B) y algunos vinos. La falta
de nutrientes, especialmente micronutrientes, en las bebidas alcohólicas, y sin
embargo la necesidad de muchos de ellos en el catabolismo del alcohol, permite
explicar en gran medida la frecuencia de deficiencias nutricionales en el
bebedor habitual, cuya dieta suele ser pobre y en donde gran parte del aporte
calórico procede del alcohol.
Por tanto, el consumo
frecuente de alcohol interfiere de manera muy negativa en la absorción de la
mayoría de los nutrientes (que con tanto esfuerzo tratamos de
equilibrar en nuestra dieta), sobre todo vitaminas, como la B1 o
tiamina, B6 o piridoxina y también, de manera muy grave,
folatos. Fuera del ámbito nutricional, el alcohol en exceso es responsable
de causar serios problemas y daños sociales, mentales y emocionales, como
criminalidad, violencia familiar o social y el riesgo de sufrir accidentes de
tráfico, con elevados costes para la sociedad.
El alcohol por tanto, es un
tóxico que siempre tiene un efecto depresor del sistema nervioso central,
aunque se manifiesta en dos fases: primero se produce excitación, y después
sedación por la afectación de los centros nerviosos superiores:
- Produce alteraciones en la conducta y
modificaciones sensoriales: desinhibición, pérdida de autocontrol,
euforia, excitación, alteraciones de la visión, etc.; produce por tanto
una falta de percepción del riesgo y aporta una falsa seguridad.
- Altera la afectividad, provoca irritación,
agresividad, etc.
- Puede llegar a provocar síntomas de narcosis. Las
funciones motoras y sensitivas se afectan profundamente (provoca
descoordinación motora), hay una clara somnolencia, cansancio y fatiga y
retrasa el tiempo de reacción.
Con su experiencia, la OMS da un
sabio consejo: el alcohol, cuanto menos mejor.
- Pirámide NAOS.
- Dame
10! Descansos activos mediante ejercicio físico.
- Unidades didácticas activas UDA.
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